Una prueba de velocidad baja no demuestra por sí sola que el router sea el problema. La distancia, los obstáculos, la banda elegida, la congestión y el propio dispositivo pueden limitar el resultado.
1. Mide por cable
Conecta un ordenador compatible mediante Ethernet y compara el resultado con la velocidad contratada. Esta prueba separa el acceso a internet del tramo inalámbrico.
2. Cambia la ubicación
Coloca el router en una zona abierta y elevada, lejos de muebles cerrados, metal y fuentes de interferencias. Una posición central suele reducir distancias y paredes atravesadas.
3. Compara bandas
Las bandas de frecuencia ofrecen compromisos diferentes entre alcance, velocidad y congestión. Prueba cerca y lejos del punto de acceso antes de fijar una preferencia.
4. Revisa los clientes antiguos
Un teléfono, televisor o adaptador antiguo puede limitar su propia conexión aunque el router tenga capacidad superior. Comprueba el estándar y la configuración de cada equipo.
5. Decide con un mapa
Si quedan zonas sin cobertura, una red mallada o un punto de acceso cableado puede tener sentido. Primero identifica dónde cae la señal y qué velocidad necesitas realmente allí.